
–La metáfora de la cuerda floja–
Imaginemos el siguiente escenario para que la noción de problema sea más clara: Cada vez que enfrentas un obstáculo o reto en tu vida, es como si caminaras por una cuerda floja, usando únicamente el equilibrio de tu cuerpo para no caer. Esta imagen tiene tres elementos en juego: la cuerda, que representa los recursos personales; el peso sobre los hombros, que simboliza los problemas de la vida cotidiana; y la superficie que recibe la caída, que refleja el contexto social y cultural. Tus recursos personales incluye todo aquello que te sostiene cuando la vida se complica. Incluye tus estrategias para resolver problemas, tu capacidad para pedir ayuda y el apoyo que recibes de las personas que te rodean. Dependiendo de cómo estén esos recursos, la cuerda puede sentirse más gruesa y estable… o delgada y temblorosa. Los problemas de la vida cotidiana pueden llegar a ser ligeros y pasajeros, pero otros se vuelven pesados con el tiempo. Incluso los más pequeños, cuando los llevamos durante mucho tiempo, pueden comenzar a inclinar el cuerpo y hacer que mantener el equilibrio sea más difícil. Finalmente, existe un factor que ejerce influencia y que no depende necesariamente de ti: el contexto social y cultural en el que vives. Este contexto influye más de lo que imaginamos. No todas las personas cuentan con las mismas condiciones para amortiguar una caída. Para algunas, el sistema social —la familia, el entorno económico, los privilegios, las oportunidades— puede parecer un colchón de plumas; para otras, es como caer directamente sobre el pavimento.
